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Las plantas han desarrollado una asombrosa capacidad de utilizar la energía del sol de forma directa,
lo que representa una manera sumamente eficaz de alimentarse. Toda hoja vegetal es un panel solar natural que
ha evolucionado durante cientos de millones de años, superando por mucho la eficiencia de nuestra tecnología actual.
La conversión de luz en energía tiene lugar dentro del pigmento verde de la hoja, la cual se llama clorofila.
El agua se impulsa desde las raíces hasta las hojas mediante los tejidos del xilema mientras las estomas,
células especializadas en la parte inferior de las hojas, recogen dióxido de carbono. Al respirar aire por las estomas,
la planta pierde agua debido a la transpiración. A una cierta temperatura, la pérdida de agua es tan grande que
la planta detendrá el proceso de fotosíntesis para evitarla. Ésta es una buena razón para controlar la temperatura
ambiente de su jardín.
La reacción entre la energía de la luz y el dióxido de carbono dentro de las hojas genera azúcares simples,
llamados carbohidratos, para energía. Esta reacción involucra 6 moléculas de agua y 6 moléculas de dióxido de carbono,
las cuales se combinan mediante la energía solar para generar una molécula de glucosa y 6 moléculas de oxígeno.
Este oxígeno es despedido al aire y este beneficio es una de las razones por la cual las plantas son esenciales para
nuestro bienestar.
Las plantas utilizan la energía del azúcar para crecer y descomponer los carbohidratos dentro de las células cuando aparece el oxígeno.
Este proceso despide una pequeña cantidad de dióxido de carbono y proporciona mucha
energía utilizable. La acumulación de dióxido de carbono generalmente se despide al ambiente por las noches.
La energía generada mediante este proceso se utiliza para motivar la formación de almidones, proteínas, enzimas,
reguladores de crecimiento y las estructuras de ADN/ARN.
Existen 16 elementos esenciales para el crecimiento vegetal, unos de los cuales se puede extraer del agua o aire,
tales como el carbono, oxígeno e hidrógeno. Hasta el nitrógeno puede extraerse del aire si la biología adecuada
está activa en el suelo. Hay varios nutrientes que pueden extraerse del suelo, pero por lo general, un cultivador
debe complementarlos con una amplia variedad de otros nutrientes para hacer que las plantas crezcan bien,
especialmente en el caso de los sistemas hidropónicos y sin suelo, debido a la falta mineralización del suelo natural.
Las plantas requieren macro-nutrientes, tales como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre.
También requieren micro-nutrientes, aunque a niveles mucho más bajos que los anteriores. El cobre, boro, cinc,
manganeso, molibdeno y cloro también benefician a toda planta. De igual importancia son las proporciones entre estos
nutrientes y los abonos de calidad buscan equilibrarlos cuidadosamente para evitar problemas. Unos ejemplos de ello
incluyen la proporción de calcio a magnesio y la de hierro a azufre, entre muchos otros.
Tanto el suministro excesivo como la carencia de nutrientes son cosas que enfrentan a todo jardinero.
Una investigación puede ayudarle a definir los problemas particulares y buscar las soluciones correspondientes.
Encontrar imágenes de los casos de carencia, mediante las universidades u otras fuentes en línea, puede proporcionar
una confirmación visual que resultará de ayuda valiosa en su diagnóstico. Las carencias y sus causantes nutritivos
pueden ser de carácter móvil o inmóvil. Por lo general, si se detectan problemas en las hojas más viejas, éstos están
relacionados a un nutriente móvil, por ejemplo la carencia de nitrógeno. En cambio, los problemas que surgen en los
brotes nuevos típicamente están relacionados a los elementos inmóviles, por ejemplo la aparición de una carencia de calcio.
Aunque ciertos nutrientes se consideran esenciales, hay otros que también han demostrado un valor tremendo, tal como
el silicio, el cual se considera imprescindible para algunas plantas. Otros elementos, tales como el cobalto y níquel,
actúan como asistentes y parecen influir en manera en que se utilizan los demás nutrientes. Si un cultivador piensa
utilizar el nitrógeno ureico, resulta primordial utilizar el níquel para aprovechar esta fuente de nitrógeno.
Los aminoácidos, que son generados por la reacción de fotosíntesis, representan un pilar fundamental para las plantas.
Estas moléculas son péptidas de base proteínica y actúan como catalizadores para muchas reacciones dentro de las plantas.
Al formarse, los aminoácidos pueden ser utilizados para desarrollar una variedad de funciones muy específicas, por ejemplo,
el ácido glutámico permite una mejor asimilación de calcio mediante una quelación compleja. Muchos aminoácidos son
también precursores de la formación de reguladores de crecimiento dentro de las plantas, tal como el triptófano, el cual
ayuda la producción de auxinas. Algunos aminoácidos pueden aumentar la eficiencia de ciertos procesos, por ejemplo la glicina,
la cual afecta la concentración de clorofila y la aceleración de fotosíntesis correspondiente.
Además, los aminoácidos pueden jugar un papel aliviador en el caso de los estreses, tales como las oscilaciones
climáticas o la infestación. Este alivio asegura que las plantas puedan adaptarse y centrar sus energías nuevamente
en el crecimiento eficaz y fructífero.
Pero son las enzimas la llave de la descomposición de materiales en nuestro planeta.
Todo ser viviente, ya sea planta o ser humano, segrega enzimas. Éstas cuentan con una capacidad
de descomposición muy específica, como en el caso de celulasa, la cual descompone la celulosa. Esta descomposición de
materiales proporciona una especie de reciclaje nutritivo en el mundo natural.
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